MUKI SABOGAL: “BUSCO UNA COMUNICACIÓN DIRECTA, NO VERBAL, ENERGÉTICA”

Muki Sabogal, actriz, performer, poetisa, protagonista de Videofilia (y otros síndromes virales) –cinta ganadora en el Festival de Rotterdam, y actualmente en nuestra cartelera-, nos habla de su niñez en Polonia, su identificación con lo andino y su relación con la ciudad de Lima; además, de la función del arte para crear conciencia y de la intensidad que le imprime a la actuación, un oficio que, en su caso, empezó literalmente con un juego.

 

Muki, explícanos, ¿qué es Videofilia?

Es una película muy contemporánea. Normalmente las películas muestran sucesos y diálogos de manera ordenada, pero en la vida real las conversaciones se montan y no siempre lo que ves es bonito. Esta película es espontánea y cercana a la vida, sobre todo de Lima, por su desorden y agresividad.

¿Es verdad que naciste en Polonia?

Sí, y viví ahí hasta las nueve años, luego en Cusco hasta los 15, y después vine a Lima.

¿Y con cuál cultura te identificas más?

Me siento más cusqueña que limeña. La familia de mi abuela es polaca y vino a Perú después de la Segunda Guerra Mundial, y ella se casó con el hijo del pintor José Sabogal, en parte por eso me identifico con lo andino, ya que crecí rodeada de las pinturas indigenistas de mi bisabuelo.

¿Qué recuerdos tienes de Polonia?

Recuerdo la nieve y cómo alimentábamos a los cisnes mientras esperaban su rescate en el río congelado. También las canciones polacas de guerra que mi mamá me cantaba. Los polacos son muy honrados, muy ordenados, pero no tienen ese “recurseo” peruano con el que me identifico, ja, ja.

Leí que cuando eras niña jugabas con tu hermano menor haciéndote la desmayada y luego hacías como si un alma poseyera tu cuerpo…

Sí, y mi hermano a veces se asustaba y lloraba, y cuando paraba de jugar, el personaje volvía a poseerme. Supongo que el juego se me salió de las manos. Comenzaba actuando, pero siento que en la actuación abres portales; si bien inventas algo, esa energía está flotando, y para hacer que se sienta verdadero, tienes que acceder a esa energía. Lo veo como algo místico.

Y ahora, ¿cómo vives la actuación?

Me gusta vivir lo que actúo. Sé que puede ser desgastante, pero me metí en esta carrera porque me gusta sentirlo real. Cuando actué en Victoria, cortometraje con el que fui elegida mejor actriz en el Festival Al Este de Lima, venía de una experiencia en la que me asaltaron en París, en donde temí lo peor, y trasladé ese miedo que sentí al personaje. Los actores podemos usar lo que nos pasa, y en las peores circunstancias somos concientes de ello.

¿Te chocó venir a Lima?

Lima me decepcionó, porque cuando vine de Polonia pensé que iba a aterrizar en medio de un cuadro de mi bisabuelo, y me encontré con esta Lima gris. Pero me gusta ir al Centro de Lima, al Mercado Central, a la calle Capón, a los conos. Me gustan las masas de gente, sentir el latido de muchas personas juntas. Miraflores y Barranco son como burbujas respecto a Lima.

¿De dónde viene tu nombre?

Muki es el duende que cuida el oro de las minas. Una vez fui a la fiesta de la Huaconada de Mito (en el Valle del Mantaro) y de ahí me pasé a Jauja, a Carcelmina, donde había habido una mina ilegal y una cárcel. Con unos amigos y un chamán hicimos un pago a la tierra luego de caminar durante horas. Era un lugar sin casas ni gente, y de pronto oí risas de niños, y al voltear no vi a nadie, y luego de un rato los oí de nuevo, más cerca, y el chamán me dijo: “Ah, puedes verlos”, y le dije que no, “…pero los escuchas… cuando te asumas como muki, podrás verlos”, me dijo.

Y lo tomaste como nombre artístico…

Sí. Me gusta la figura del muki, aunque lo consideren un duende malo, porque cuida a la mina de la gente avara, pero si una persona llega con buen corazón, sin querer abusar de la mina, el muki le ayuda. Además, mis amigos dicen que les traigo buena suerte.

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Fotografía de Aaron Tapia

 

Háblanos de tu formación

Soy autodidacta, aunque estuve en el TUC (Teatro de la Universidad Católica), en Yuyachkani, y en varios talleres. Me marcó el libro Hacia un teatro pobre, de Grotowski, que habla del “actor santo” y de la actuación comprometida, que no es solo hacer un papel, sino una forma de vida. Por ejemplo, yo no tengo tatuajes, aunque me encantan, y es que mi cuerpo está dispuesto a cualquier papel que pueda interpretar. Cuando estoy llorando analizo el llanto para saber qué pasa con mi cuerpo. Es como tomar cierta distancia de la vida para acercarte a ella de manera más conciente. También me interesa Kantor, el movimiento Fluxus, que van por otro lado pero son igualmente apasionantes.

¿Admiras a alguna actriz?

Me gusta el trabajo de Gena Rowlands en todas las películas de Cassavetes, en Una mujer bajo la influencia, por ejemplo. Verla actuar es siempre una clase de actuación, es espontánea e intensa.

Interpretaste a Doña Inés en Don Juan Tenorio

Sí, aunque la directora del montaje dudó en contratarme, porque Doña Inés suele ser interpretada por actrices mayores y experimentadas, pero supe darle lo que quería. En la segunda temporada estaba tan comprometida con el personaje que en las escenas lloraba de amor por Don Juan, y le reclamé al actor en un ensayo en el cementerio: “¿¡Por qué hoy día no me has amado!?”. Es que me pareció que él decía el texto sin sentirlo, y se lo dije llorando, delante de los demás actores, me pidió perdón y me dijo: “Perdón, mañana te voy a amar”, y todos se mataron de risa, ja, ja, ja.

¿Es cierto que eres vegetariana?

Hasta ahora nunca he probado carne, ni pescado, ni pollo, ni mariscos. Mi papá se volvió vegetariano a los 16 años porque tenía asma, y además es una persona muy espiritual, y cuando se casó con mi mamá quisieron hacer un hogar vegetariano, aunque no nos prohibieron comer carne.

O sea que se puede ser vegetariano desde niño…

Sí. En el Perú tenemos cereales y la quinua para reemplazar a las proteínas animales. Ecológicamente es desfavorable comer tanta carne pues el metano del excremento de las vacas y de sus gases contamina más que los automóviles y las fábricas. El documental Cowspiracy habla de todo eso. Es karmático comer carne de animales que han crecido como robots. Una amiga criaba gallinas y las hormonas hacían que les crezcan el pico y las uñas hasta parecer monstruitos, y al final te comes hormonas. Deberiamos reflexionar sobre lo que nos metemos en el cuerpo.

Hablando de animales, ¿te inspiras en ellos para construír a tus personajes?

Es uno de los métodos: leo a un personaje y me imagino que la obra es un dibujo animado en donde todos son animales, y me imagino a una ardilla o gacela o mula, y eso marca la corporalidad.

¿Te identificas con algún animal?

Así como un personaje puede ser un caballo, pero en determinada circunstancia sacar su lado conejo, yo me siento un tigrillo y también mono por momentos.

¿Podrías contarnos acerca de las performances que hiciste en las huacas de Lima?

Sí. Siempre me llamaron la atención los lugares en donde se concentraron nuestros predecesores, y con el grupo Taki Onkoy celebrábamos solsticios y festividades andinas en las huacas. Pero, aunque teníamos el permiso, no nos dejaban entrar y teníamos que hacerlo en la puerta o en los parques aledaños, y era frustrante. Los serenos venían y preguntaban qué brujería hacíamos. Creo que estamos penosamente colonizados, y me da cólera que uno tenga más derecho a ser un católico inerte, y si buscas tus raíces, te cierren las puertas en la cara.

Pero participaste en un espectáculo de Rafo Ráez en las huacas…

Sí, fue un proyecto bonito, un sueño que se hizo realidad. Se llamó Huacas, Burbujas y Rock n’ Roll; ahí hice un unipersonal con máscaras y canto en siete huacas.

¿Qué te motiva a hacer performances?

El hecho de hacerlo en lugares públicos en donde te ve gente que solo ve televisión, o que no va a al teatro. Aunque te expones a que no les guste o no lo entiendan, sirve para crear conciencia respecto a algunos temas. Hace poco estuve en una organizada por la comisión de Cultura de Ni Una Menos.

¿Tuviste miedo en alguna de esas acciones?

A veces llega la Policía, a algunas amigas las han golpeado, y una vez en el Centro de Lima, una amiga y yo hicimos una performance que era una metáfora, utilizando una bandera del Perú en la que me acostaba y luego iba como naciendo, con una equis roja en la boca que no me permitía hablar. Todo estaba bien, hasta que un tipo gritó: ”¡Son terroristas!”, y trajo a la Policía, y la gente gritaba a favor y en contra, y yo no sabía si quitarme la máscara; lloré por la impotencia, sin quitármela, y decían: “¡Son lágrimas de cocodrilo!”. Fue un momento fuerte que me hizo dejar las performances por un tiempo.

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Muki en una escena de Videofilia (y otros síndromes virales)

 

¿Has pensado trabajar en otros medios?

Quiero hacer un programa de televisión dirigido a niños. La televisión llega a más gente, en comparación a 200 personas que pueden ver una performance, en la tele pueden verte miles de peruanos.

Cuéntanos de la película épica que acabas de filmar…

Se llama La era olvidada y la dirige César Miranda. Es una coproducción peruano-polaca. Filmamos en el Bosque de Piedras de Huayllay, en Cerro de Pasco y ahora deben ir a filmar a Polonia. Es una película de fantasía, como de una época antigua, y la protagoniza Pietro Sibille. Creo que saldrá en un año y medio.

¿Qué tal tu experiencia como directora de cortometrajes?

Justo acabo de editar uno, experimental, que incluye parte de mis performances y de danza Butoh que hice frente al mar. Aún no he dirigido a actores para algo mío, pero en algún momento lo haré, ya estuve haciéndolo para ayudar a amigos y creo que me funciona bien.

Volviendo a Videofilia, ¿te identificas con Luz, tu personaje en la película?

Soy supercuriosa, igual a Luz, ando en busca de cosas…

¿Qué buscas?

Busco estrategias y formas de llegar de manera directa a las personas, encontrar una manera de comunicación directa, incluso no verbal, energética.

Oscar Wilde dijo que: “Todo arte es completamente inútil”, ¿piensas lo mismo?

Creo que inútil es una palabra muy fuerte, porque sí se pueden hacer muchas cosas que van mas allá de lo práctico, aunque quizá los resultados no los puedas ver ahora. La publicidad y los medios nos bombardean con cosas que nos meten en el subconsciente. Si el Estado pudiera tener más responsabilidad de la que muestra, poner buenos filtros, se podría hacer grandes cambios. El cine forma parte de eso, puede hacerte reflexionar y abrir tu mente. Es lento, pero se puede hacer.

Videofilia ganó un premio del Ministerio de Cultura que ayudó a que esté en salas limeñas…

Sí, ganamos el Concurso de Proyectos de Distribución de Largometraje, pero las salas de cine no nos han recibido. Es un problema: el Estado te da un premio pero no te asegura que lo puedas usar como quisieras. Es que las salas tienen un convenio con las multinacionales.

Entonces, el premio no sirve de mucho…

Claro que sirve, hacemos lo que podemos para compartirla. El problema es que seguimos sin tener una Ley de Cine que proteja a las producciones nacionales. Los cines comerciales no tienen interés en apoyar al cine peruano, es una cuestión de negocios. Gananos el premio de distribución alternativa, y aunque en teoría también podriamos estar en cines comerciales, las salas nos dicen: “En un año la paso”. O sea, no te van a decir: “La estoy censurando”, pero te ponen las circunstancias de tal manera que…. Es que hay un desnudo masculino, y todo lo que se muestra en la película no cuadra con el esquema de lo que ellos quieren mostrar. Yo lo tomo como una censura.

La película se está exhibiendo en tres salas…

Sí, y queremos que se difunda en cuáles estará, tenemos el propósito de llegar a los adolescentes.

 

Videofilia (y otros síndromes virales) puede verse en las siguientes salas:

 

SALA ROBLES GODOY

Ministerio de Cultura del Perú

Av. Javier Prado Este 2465, San Borja 15037

S/.8.00 (general) y S/.6.00 (estudiantes, adultos mayores y personal del Ministerio de Cultura).

  • Martes 23, Miércoles 24, Jueves 25, Viernes 26, Sábado 27 y Domingo 28: una función diaria a las 9.00 pm
  • Lunes 29, Miércoles 31: dos funciones diarias a las 6.00pm y a las 8.30 pm.

 

AUDITORIO AFP Integra

MALI – Museo de Arte de Lima

Paseo Colón 125, Parque de la Exposición Lima Cercado

S/.10.00 (general), S/.6.00 (estudiantes, adultos mayores)

  • Martes 23/8 //4:30 pm/7:00 pm
  • Miércoles 24/8 //4:30 pm/7:00 pm
  • Jueves 25/8//4:30 pm/7:00 pm

 

CINE STAR BREÑA

Iquique 315, Breña

Lunes y Miércoles S/. 6.50

Martes S/. 5.50

Jueves y Viernes S/. 10.50

Sábados, Domingos y Feriados S/. 11.50

Adulto mayor y niños hasta 8 años (sab, dom y feriados) S/. 8.50

A las 3.00pm y a las 10.00 pm

 

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Giancarlo Tejeda Written by:

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