“EL FOLCLOR PERUANO ES COMO LA GASTRONOMÍA: HAY TANTO PARA ESCOGER”

Andrea Chuiman, actriz y bailarina, nos habla en esta entrevista de su pasión por la danza folclórica, arte presente en las cuatro películas en las que ha participado  -incluyendo a la polémica Pasos de fuego– y analiza el papel de su personaje en Un chico de Bosnia, obra de teatro que trata el tema de los refugiados, tan vigente en la actualidad.

 

Andrea Chuiman… eres sobrina de Adolfo, ¿pesa mucho el apellido?

Obviamente no en el mal sentido, pero sí el hecho de que sea tu primer apellido, siempre va a llamar la atención de alguna manera, y muchas personas piensan que fue por él que me metí en el arte, y creo que no fue así; yo no era consciente, cuando era niña, de… o sea, veía a mi tío en la televisión, y pensaba: “ah, qué bonito, mi tío está en esa caja chica” (risas); no decidí seguir sus pasos, lo tomo como un referente, pero yo por mi lado hice mi camino.

Desde niña

Sí, desde niña.

Tú actúas y también haces danza, ¿qué fue primero?

No sé, creo que los dos; o sea, yo bailaba y me inventaba historias, y cobraba encima (risas), cuando era niña cobraba a mi familia para que vayan a ver mis shows; pero la danza folclórica, que es en la que yo me veo más cercana, es recién a los 15, 16 años; la actuación sí fue a los 13, decidí ser actriz, y no había otra opción, quería ser actriz, y después dije: “ay, qué bonita la danza”, y la fui llevando a la par.

A los 13 años te propusiste ser actriz

Sí, no sé qué pasó en mi vida, pero dije: “de todas maneras quiero ser actriz”, y a los 15, 16, vi unos caporales en el colegio, y dije: “qué bonito”, sonaban Los Kjarkas en ese entonces; y comencé a bailar, y me gustó, y estudiaba en el TUC, el Teatro de la Universidad Católica, después de estar en Letras, y a la vez estaba en el elenco de danzas de la universidad. Después pasé a Brisas del Titicaca, seguí estudiando y la vida me fue llevando, y ahora trabajo fijo en el Elenco Nacional deFolclor del Ministerio de Cultura.

Tu agenda debe de estar copada

Sí, desde hace ocho años trabajo en el Ministerio como bailarina, de lunes a viernes, de dos a seis, muy aparte de las temporadas y viajes. Así como hay un Ballet Nacional, la Orquesta Sinfónica Nacional, el Coro Nacional, también hay un Elenco Nacional de Folclore. Que presenta temporadas en el Gran Teatro Nacional, tres veces al año, y eso implica ensayos. Ahorita estamos preparando el Retablo de octubre, y a la vez hago mi carrera actoral.

Retablo… es un espectáculo de danza…

Sí, de danza folclórica, pero siempre tiene un contexto distinto; por ejemplo, para este de octubre va a ser un retablo afroperuano; en julio presentamos Retablo Sinfónico, que era la Orquesta Sinfónica y el Elenco Nacional de Folclor. Siempre tiene un contexto distinto, nunca se repite el repertorio, siempre hay renovación.

¿Por qué se llama Retablo?

Lo que pasa es que se monta un retablo enrome en el Teatro Nacional, un retablo ayacuchano enorme, el cual se abre y presenta toda la gran variedad de danzas que tiene el Perú, siempre contextualizado; por ejemplo, en febrero presentamos Retablo de Candelaria, en relación a la Fiesta de la Candelaria de Puno, en julio Retablo de Fiestas Patrias, que es una gama más variada, y así, vamos cambiando.

Y ahora va a ser afro

Ahora solamente ritmos afroperuanos.

Y tú bailas todos esos ritmos, pero, ¿cuál es el que más te gusta?

A mí me encantan los caporales, yo soy feliz con todo lo que sea Puno. Los demás también me gustan, el huaylas me encanta, el tondero, los apus… pero prefiero las danzas puneñas, altiplánicas.

¿Se podría decir que es tu especialidad?

Sí, justo estoy enseñando en la academia Linaje Peruano, enseño el curso de Fullclore, que es ejercitarte, quemar calorías por medio de una variedad de danzas, con circuitos de resistencia física, y así hago que se enamoren también por medio de la danza, porque en el folclore peruano sí bajas de peso (risas)… sudas, botas mucha energía; y también enseño caporales.

Volviendo a la actuación, has estado en algunos largometrajes

Tres, y voy por un cuarto. Justamente dos tienen que ver con danza: Coliseo, los campeones, que es sobre el huaylas, y Sueños de Gloria, que trata de la marinera norteña. El tercero es un film del 2008, que nunca se estrenó acá, pero sí en la India, porque era de Bollywood, se llama Robot, y fue filmado en Machu Picchu.

Sí, esa escena del baile en Machu Picchu se ha visto en televisión…

Sí, una de esas bailarinas era yo. Éramos 50 bailarines, entre peruanos y brasileros, y también estaban Pierina Carcelén y Alessandra Denegri. El casting fue para chicas que pudieran bailar samba y festejo, pero los de la producción india adoptaron los pasos.

Fue una fusión de danzas

Sí, fue una superfusión. Y sí, ahí me di cuenta de la gran diferencia entre Bollywood y el cine nacional, la producción era enorme.

¿Qué fue lo que más te impactó?

Aparte de la paga (risas), era la megaproducción que tenían, las cámaras, los equipos con los que contaban. Yo justo acababa de grabar Coliseo, que me encantó, y le tengo un cariño enorme, y la grabamos con cierto tipo de cámara, y en Robot me quedé mirando las cámaras, y veía la calidad de la imagen, y para ellos era normal, y de ahí se iban a grabar a Rio de Janeiro, y de ahí se iban a Australia. No sabía si sentirme bien o mal. Fue una experiencia muy bonita; además, estuvimos 10 días en Machu Picchu, con todo pagado.

¿Llegaste a ver la película?

Sí, claro, no entendía mucho (risas), pero sí la llegué a ver; y obviamente nosotros salimos 20 segundos nada más, de las dos horas de la película.

Hablando de Coliseo, ahí actuaste al lado de Delfina Paredes y de Aristóteles Picho

Aristóteles Picho había sido mi maestro cuando tuve 15 años, en un taller, ya lo conocía. Cuando hubo el casting para Coliseo, me enteré porque hicieron un casting abierto, pedían bailarines de huaylas que supieran actuar, y ahí dije: “yo tengo que ir”. Hice mi colita, con mi numerito, di mi examen de huaylas y de actuación. Me gustó que lleváramos un taller previo a las grabaciones, todos los chicos, porque no solamente éramos actores, sino también bailarines, llevamos talleres de danza y de actuación, porque recién los personajes los definieron en el transcurso de estos ensayos. Fueron tres meses de preparación, y también de integración, por eso es que se le tiene bastante cariño a Coliseo.

¿Y la cuarta película?

Es una película de caporales, hace poco salió el teaser, y los hermanos bolivianos…

Ah, esa es la película polémica…

Sí, que Evo Morales sacó un tuit diciendo que nos queríamos copiar la danza de los caporales, y no era así, porque en ningún momento se dice que los caporales sean peruanos, solo es el guión que trata de un joven que tiene su elenco de caporales y trata de la vida de los bailarines de este elenco, y nadie está buscando apropiarse del patrimonio nacional inmaterial de Bolivia.

¿Ya se filmó la película?

Recién la vamos a filmar en enero. Está Gerardo Zamora, Reynaldo Arenas, Víctor Prada, Areliz Benel.

Quizá por ser una película ambientada en el Perú, piensan que se quieren apropiar…

Piensan eso, pero no, ya se aclaró. El productor de la película, en quien está basada la historia, en su vida, ya aclaró, ya se dijo en los medios. Esperemos que no haya ningún problema, porque siempre hay esa idea.

Al final puede ser un poco beneficiosa la publicidad

Sí, es lo que nosotros también pensamos. La danza, al final, une al mundo, creo que la danza no debería ser un límite entre las naciones; el tango, por ejemplo, es de Argentina y Uruguay, y que yo sepa, no se andan peleando por el origen; y los caporales – de repente algunos historiadores peruanos me van a pegar- son bolivianos, pero tienen mucha ascendencia peruana, la fusión que ellos han hecho viene de los hermanos Estrada en la década de los sesenta o setenta y tantos, ellos crearon la danza de los caporales, es una danza reciente; esta danza se basa en el personaje del caporal, que era el capataz de los negros esclavos, y el ritmo, el tun-tun tun-tun, viene de la tuntuna peruana, del tundique peruano. No estamos tratando de apropiarnos de los caporales bolivianos; sin embargo, compartimos mucha similitud.

Claro, porque Puno y Bolivia se parecen

Puno y Bolivia son muy parecidos, además porque Bolivia era el Alto Perú. No hay divisiones, hasta en lo físico nos parecemos bastante, al menos los puneños. La idiosincracia, las fiestas, no solamente los caporales, la diablada, la morenada, hasta la waca waca, son otras danzas que comparten los bolivianos y puneños.

¿Cómo se llama la película?

Pasos de fuego.

¿Quién la dirige?

José Sheen, y el productor es Israel Inga Pantoja, en quien está basado el guión. En resumen: los caporales son bolivianos; la película Pasos de fuego no está tratando de apropiarse de los caporales; sin embargo, compartimos muchas similitudes, ritmos musicales, idiosincrasia; hablo de Puno y de Bolivia. Creo que los caporales bolivianos no podrían haberse hecho sin el tundique y la tuntuna peruana.

En Perú también se baila los caporales, ¿por qué tanto problema?

Es como si cualquier país quisiera hacer una película sobre el flamenco, y todos saben que el flamenco es de España.

¿En cuál país sientes que se aprecia más a las danzas peruanas?

En el 2015, con el Elenco, estuvimos en el Festival Cervantino, en México, un festival enorme, muy importante, y los videos están en Youtube, tú te das cuenta de cómo el público mexicano nos recibió, felices, contentos, fue muy gratificante. Uno puede ir a otro país a mostrar su arte, pero cuando tu arte tiene que ver con tu nación, con el patrimonio inmaterial de tu país, es una satisfacción unida a una gran responsabilidad. Cuando fuimos a Europa vimos que los europeos, a diferencia de los latinoamericanos que, termina una danza y ya están aplaudiendo, son un poco más tranquilos, y uno piensa: “uy, no le gustó”, pero, termina el show y aplauden con todo. Ellos aprecian la variedad, porque a veces pasamos de una waca waca puneña a un festejo. En los países de Europa sus danzas son muy parecidas, pero en Perú tenemos costa, sierra y selva, tenemos tanta variedad, tanto mestizaje, y de eso deberíamos sentirnos orgullosos. Está cambiando, antes sí había un poquito más de vergüenza de decir: “bailo folclor”. Hace poco conduje un programa en Willax, Bailando TV, y yo pensaba que conocía el medio folclórico, y ahí tuve la oportunidad de conocer más elencos, en Lima y provincias, en concursos en Huaral, en Ancón, se presentaban 40 grupos… Yo tengo 10 años bailando, y creo que nunca voy a terminar de conocer.

Y hay tanta variedad en la música peruana…

Sí, es un plato, como la gastronomía peruana, que hay tanto para escoger, igual es en el folclor.

En una escena de Un chico de Bosnia

 

Hablemos de la obra de teatro en la que estás participando, Un chico de Bosnia

Me resulta una obra muy gratificante; es cruda, difícil, creo que es el personaje más difícil que me ha tocado interpretar hasta el momento, porque es muy ambiguo, es un mujer que ama a sus hijos, pero puede llegar también al odio, al resentimiento, porque es víctima de una guerra en Bosnia-Herzegovina en los años noventa, y cómo su vida cambia. La obra aborda el tema de los refugiados, y actualmente, en Perú, hay muchos refugiados venezolanos, y hay gente que no los recibe bien, y hay gente que sí, pero ellos están huyendo, porque la situación en su país es insostenible, ellos no está viniendo acá a robarte algo, ellos están viniendo acá a sobrevivir, es una cuestión de solidaridad, de humanidad.

¿Cómo se llama tu personaje?

Vericha, una mujer de 34 años, madre de dos hijos, que cree que pierde todo, porque la raptan, la secuestran, abusan de ella, y ella termina con mucho odio, contra la guerra, contra el mundo, contra ella misma, busca eliminarse… muchas cosas fuertes, y no quiero contarte más porque quiero que vayan a verla.

Es un drama, pero tiene algo aleccionador…

Por supuesto, como leí por ahí en una crítica teatral: “se llora bonito”, al final de la obra; porque, ¿cuántos de nuestro compatriotas viajaron o huyeron de nuestro país en la época del terrorismo?, y ¿cómo los recibieron en otros países?; ellos empezaron de cero, porque acá ya no había forma de sobrevivir con todo el terrorismo; hablo también de provincias, todas las maldades que se hicieron, los crímenes, no solamente por parte de Sendero Luminoso, sino de parte del Estado, eso es obvio.

Una vez dijiste en una entrevista que, cuando lees un guión, tienes que enamorarte de tu personaje

Sí, desde que leí la primera cara del guión, la segunda cara, ya quería hacer la obra, más aún con la primera aparición de mi personaje, dije: “de todas maneras lo tengo que hacer”; ¿por qué?, porque uno como actor también busca decir algo, busca llevar un mensaje al público; y yo, ¿qué busco con Vericha?, que la gente realmente sepa que en las guerras no solamente mueren soldados, ¿qué hay con las mujeres?, las mujeres muchas veces son el botín de guerra, las utilizan, las encierran, abusan de ellas, las asesinan, y de eso muchas veces no se habla, y eso pasó en Bosnia-Herzegovina, y pasó también en nuestro país.

¿Cuántos personajes más hay en la obra?

Está mi hijo, su tío, su tía, y yo, somos cuatro personajes. La obra es dirigida por Felien De Smedt, ella es belga y radica acá hace siete años, es graduada del Centro Cultural Aranwa, como directora; el trabajo con ella ha sido muy bonito, te deja proponer, es muy libre a la hora de crear, y tiene las cosas muy claras, y con el elenco, Jorge Armas, Katya De los Heros y Sergio Armasgo, hay una integración muy bonita, un grupo humano tan creativo y tan consciente del mensaje.

¿Qué es lo que buscas decir con tu personaje?

Quiero mostrar que las mujeres existimos. Hay tantos casos de mujeres que han sido víctimas, que han sido usadas, que han sido tratadas peor que a animales en las guerras, y hay algunas que perecen, hay algunas que se sobreponen, hay algunas que con el odio, y con la fuerza, y con lo que les queda, salen adelante, y hay otras que no, hay otras que sucumben… cuántos casos. El caso de las mujeres acá en nuestro país, en la sierra, yo me imagino, ¿cuántos casos habrá que no se sabrán?, miles de casos de violaciones, de abusos, de raptos, de secuestros, de asesinatos, que nosotros no sabemos, y ¿por qué?, porque creo también que Lima muchas veces no mira a las provincias.

Lo vemos con la huelga de los profesores…

Recién cuando han venido a la Plaza San Martín, cuando ven que están ahí, ahí se les toma interés, y ahí está el error, el terrorismo  avanzó también producto de eso, por el olvido, el olvido de la gente, de nuestros hermanos también, y los hemos olvidado, y justamente por el olvido, y por querer mirar mi propia vida, me olvido que estoy en un país, me olvido de que soy parte de un país, parte de un mundo, me olvido de que soy un ser humano y pienso solamente en mí, en una cuestión de egoísmo, por eso nace también la subversión, las rebeliones.

Te van a decir terrorista

Sí, me van a decir terrorista; pero, no, no lo justifico, absolutamente, para nada; una cosa es que olvides y otra cosa es sangre con sangre, no, por Dios.

¿Has encontrado paralelos entre el personaje que haces en la obra y tú misma?

Sí, de todas maneras, cuando uno construye a un personaje, siempre debes encontrar algún tipo de similitud, para sentirte un poquito más identificado. Hay personajes que son más cercanos, otros no. En el caso de Vericha, yo me imagino que, la fortaleza, la fuerza… no llegaría a los extremos que ella pretende; aunque, nunca puedes decir “nunca”, pero ella busca, producto de lo que le hacen, una venganza, y no creo que yo llegue a ese punto, pero si le encuentro la fortaleza, el empuje, a veces la cólera por la injusticia, esa impotencia de no poder hacer nada, y eso a mí sí me enerva.

¿Tienes algún proyecto artístico?

Me encantaría poder tener un programa de televisión en el que se pueda difundir, no solamente el folclor, sino todas las artes, pero partiendo, obviamente, del campo que yo conozco más, que es el folclor peruano. Me encantaría seguir actuando, lo voy a seguir haciendo, porque folclor no voy a poder bailarlo toda mi vida, porque el bailarín folclórico se acaba a los treinta y tantos años; pero sí, creo que voy a seguir ligada siempre al folclor y a la actuación, pero, me encantaría tener un programa propio en pantalla chica, y eso lo voy a trabajar.

¿Qué es lo que más te gusta del folclor?

Lo que pasa es que el folclor une, todos los pasos dentro de la danza folclórica tienen una razón de ser, tienen una acción, porque provienen de una tradición. Por ejemplo, en el huaylas hay pasos en los que uno está sembrando, cosechando, enamorando, todos los pasos tienen una razón de ser, y tiene mucho que ver con la actuación, por eso es que yo en el folclor peruano encontré esa unión del baile, que uno puede mostrar y sentirse orgulloso de su país, y a la vez está actuando un personaje.

Las danzas peruanas tienen muchos elementos de la naturaleza

Más que nada las danzas de la sierra, porque las danzas de la costa tienen otra visión, hay danzas que son más de pareja, hay danzas que son más sexuales, por ejemplo el tondero, que es totalmente sexual, o las danzas altiplánicas que son bien fuertes; hay muchos campos por explorar.

 

 

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Giancarlo Tejeda Written by:

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