“EL ROCK, AL SER PARTE DE LA CULTURA POPULAR, ES UN REGISTRO DE LA HISTORIA”

Juan Ignacio Provéndola, periodista argentino, acaba de presentar Rockpolitik, libro que analiza la relación entre el rock y la política en su país. Conversamos con él acerca de hechos que marcaron el vínculo casi siempre tirante entre los gobiernos y grupos políticos con el rock, en una nación que es la principal exponente en Latinoamérica de esta corriente musical que vino a cambiar el mundo.

 

Juan, acabas de publicar un libro que se llama Rockpolitik.

Así es, es un juego de palabras con la realpolitik, doctrina alemana que analiza la política desde el pragmatismo, no desde la ideología ni las teorías. Necesitaba un nombre corto y con muchas consonantes, para que tenga buena música, porque un libro de música no puede tener un título que suene mal; y bueno, el título explica un poco el sentido de la investigación, que es analizar este vínculo entre el rock y la política, despojado de prejuicios dogmáticos y doctrinarios, sino más bien desde lo que nos sugiere la práctica.

Es un ensayo acerca de la relación del rock y la política en Argentina.

Sí. Empezó siendo la tesis con la que me recibí en la facultad de periodismo en Buenos Aires. El libro analiza esa relación, pero no sólo con la política partidaria, sino más bien con cómo el rock argentino fue dialogando con cada tiempo político con el que fue coexistiendo; si bien se centra en Argentina, tiene un capítulo introductorio bastante amplio sobre cómo surge el rock a nivel mundial, en Estados Unidos y luego en Inglaterra, cómo se va retroalimentando en el mundo anglosajón, y cómo surge en el contexto mundial. El vínculo entre el rock y la política es inevitable, cuando hablamos de rock, hablamos de política, porque el rock es política.

Has publicado libros, y trabajaste en medios escritos y radiales en Argentina, siendo tan joven…

Más o menos, tengo 35, parezco más joven (risas), lo que pasa es que el rock nos hace jóvenes… si trabajara en un banco a lo mejor ya sería pelado y usaría camisas de colores más sobrios. Tiene que ver con el periodismo en Argentina, que es un trabajo muy inestable, con medios que cierran, sobre todo ahora, y los periodistas tenemos que trabajar en distintos lugares. Por suerte ahora estoy en Página 12, un diario muy interesante, de centroizquierda, progresista, lo cual no es poco en un país como Argentina, en donde nos gobierna la derecha, el neoliberalismo; bueno, si nos gobiernan significa que la gente los vota, ¿no? El periodismo en Argentina nos obliga a estar en una especie de trashumancia medio gitana.

Acá suele pasar lo mismo.

Además, escribo de varios temas, y eso hace que participe en varios medios.

Obviamente te gusta el rock, y en Argentina hay una cultura grande del rock, desde hace décadas, ¿cómo así decidiste hacer esa tesis?

Siempre recomiendan que el tema sea afín a vos, porque estableces un vínculo muy estrecho con ese objeto de estudio, y nada peor que elegir un tema que esté lejos de tu sensibilidad. El rock, me encanta, y cuando empecé la tesis ya estaba trabajando en el periodismo de rock, estaba muy vinculado con bandas, entrevistándolas. Primero pensé el rock como la plataforma de despegue para la tesis; después tuve que buscar hacia dónde sesgaba el análisis. Empecé la tesis en el 2005, y ya en ese entonces había una bibliografía muy amplia del rock argentino. Me llama la atención a mí, y a muchos extranjeros, cómo en Argentina encarnamos una expresión tan poco argentina como es el rock, una creación anglosajona, pero la cultura argentina ya desde principios de la década del sesenta la apropió, hizo un trabajo de transculturación muy fuerte, y de reidentificación, porque el rock no es sólo cantar canciones de los Rolling, hay un montón de elementos del rock argentino que tienen que ver con el folclore argentino, con el tango, con inquietudes que son propias del ser argentino. Tenía que buscar una mirada novedosa, y apareció la relación con el poder político, que era un camino que no se había transitado. Así es como terminó formándose el nudo de esta tesis.

¿Tienes un gusto por algún artista en el rock argentino?

Por muchos en realidad, van cambiando según la época. Hubo bandas que me empezaron a gustar, como Los Abuelos de la Nada, donde estuvo Andrés Calamaro, pero el primer artista que me rompió la cabeza fue Charly García, creo que no es muy difícil dejarse atravesar y sorprender por Charly, porque tuvo una obra impresionante, diferente, depende de qué época: no es lo mismo Charly de Sui Generis, que fue su primer grupo, más inocente, que el Charly de La Máquina de Hacer Pájaros, un grupo de dos años, que armó justo cuando comenzó la última dictadura militar, con un estilo progresivo, dos teclados, una cosa muy compleja, como lo era esa Argentina de la dictadura, opresiva, con muchas metáforas; después, Serú Girán, que era una especie de big band de solo cuatro músicos extraordinarios, como fueron David Lebón, Pedro Aznar y Oscar Moro; y aparte Charly solista que, sobre todo en los ochenta, es maravilloso, siempre con las antenas muy paradas para ir detectando cuáles eran las corrientes musicales del momento y hacerle unas lecturas propias, muy argentinas. Ese fue el primer gran artista que me obsesionó, escuchaba sus discos, leía su biografía y trataba de entender su obra. El segundo escalón mío en el rock tuvo que ver con el heavy metal; hasta Charly me gustaba el rock como arte, pero el heavy metal y el punk rock me abrieron la puerta hacia la dimensión política en el rock, como una expresión revulsiva, que contaba las cosas que los medios y la historia oficial no te contaban. Podría nombrar a Hermética dentro del heavy metal, y dentro del punk rock a Los Violadores. Hermética es un grupo muy importante para la cultura rock en general, que hasta ese entonces era una expresión muy burguesa, Charly, Spinetta, Fito Páez, todos músicos de clase media, que cantaban cosas más existenciales; pero a partir de la década del noventa, cuando el heavy comienza a hacerse conocido, Hermética aparece y representa a las clases obreras que, en los noventa, bueno, a ustedes les pasó lo mismo con Fujimori, nosotros tuvimos a Menem, un proyecto político neoliberal que fue superexcluyente y empobrecedor de la sociedad, y el heavy metal le cantó a esa gente que se estaba quedando fuera del sistema, y el rock amplió su base social, aparecieron otras bandas de rock más convencional que empezaron a cantar también estos padecimientos de la sociedad, y así el rock se fue haciendo más popular. Te podría nombrar mil bandas más, pero esas fueron las que me marcaron, abriéndome la cabeza y marcándome miradas.

Has hablado de tus gustos musicales, ahora… ¿tienes una posición política?

Yo me crie en una casa en donde mi papá era, y es muy peronista, no sé si escuchaste hablar del peronismo…

Creo que tiene algo de populismo…

Esa es una afirmación peyorativa que sobre todo se la han dado al peronismo los europeos, que bastante daño nos han hecho sus gobiernos a toda Latinoamérica, desde que eran reinos, hasta que asumieron la fachada de democracia, siempre llevándose nuestras riquezas, asfixiándonos con sus gobiernos, sus empresas, sus organismos de crédito que nos someten. Yo discrepo con esa caracterización, que es muy europea, muy de la derecha latinoamericana; por supuesto que el peronismo tiene sus claroscuros, pero fue el primer movimiento de masas que hubo en Argentina, un país en donde, antes del peronismo, la política era aristocrática, elitista, con elecciones fraudulentas, siempre gobernando para beneficio de la banca extranjera, de los países extranjeros que se llevaban nuestras materias primas… parece que estoy hablando de Perú, pero estoy hablando de Argentina, como podría hablar de Bolivia, Chile… es una realidad de toda la región, pero en Argentina fue mucho más claro el gobierno de la oligarquía, que administra las tierras que no son propias, porque le fueron robadas a las comunidades originarias, a los pueblos indígenas. El peronismo introdujo un montón de leyes en favor de los trabajadores, en Argentina no había vacaciones, por ejemplo, no estaba en la ley, si vos te querías tomar vacaciones, tenías que perder esos días de trabajo. Bueno, yo me crie en una casa de simpatía peronista, viví en un pueblo llamado Villa Gesell, a 400 kilómetros de Buenos Aires, mi papá era concejal del parlamento local, y en mi casa siempre hubo simpatía por el peronismo porque fue la única expresión política popular. Después, bueno, detrás de los “ismos” están las personas, que son perfectibles y corruptibles, en nombre del peronismo se han hecho cosas extraordinarias, y también cosas siniestras.

¿El peronismo tiene un partido oficial que lo represente?

Después de la crisis del 2001, donde tuvimos cuatro presidentes en una semana, y los partidos tradicionales eclosionaron, hasta ese entonces había un bipartidismo muy claro entre el peronismo, que se llama Partido Justicialista en realidad, y la Unión Cívica Radical, que es el radicalismo. Hubo una dispersión, y el único momento en que el peronismo estuvo más o menos concentrado en el mismo eje, fue en lo que llamamos el “kirchnerismo”, con Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner. El tema es cuando el peronismo deja el poder y gana Macri, con una coalición bastante extraña, en donde está la Unión Cívica Radical por un lado, y por otro lado gente que no viene de la política, sino que más bien la desdeña, pero la utiliza para llegar al poder. Ahora hay varios peronismos, pero la expresión mayoritaria la encarna la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, que fue la que obtuvo más votos en las últimas elecciones para senadores, pero los demás espacios peronistas no responden a su liderazgo. Es muy complicado hablar del peronismo, pero es muy apasionante, el peronismo es como el fútbol y el rock, como todo movimiento de masas, genera discusiones muy encarnizadas y apasionadas, eso la derecha no lo tiene, y lo envidia.

Bueno, volvamos al libro…

¡Claro!, ¡sacame del peronismo! (risas)

¿Rockpolitik es tu tesis ampliada?

Sí, siempre la fui dividiendo en base a los cambios de gobierno o de signo político en el poder. La tesis llega hasta el 89, que fue cuando asume Carlos Menem, que está en la tapa del libro junto a Charly García, y el libro se publica en el año 2015, y salió una segunda edición en agosto pasado.

¿Trajiste el libro para distribuírlo en Lima?

No, en realidad yo quería conocer Perú hace mucho tiempo. Pil, el cantante de Los Violadores, vive acá hace mucho, yo tengo buena relación con él, y presenté el libro en Argentina 25 veces, armé como una gira rockera, porque no es una presentación convencional en donde estoy sentado en una mesa con un vasito de agua y la gente mirándome seria, es algo más interactivo, muestro unas imágenes que están buenas, y siempre trato de invitar a un músico para que cuente su experiencia y toque en vivo en plan acústico. Lo hicimos en Buenos Aires con Pil y con Stuka, que es el guitarrista de Los Violadores; con Hugo Lobo de Dancing Mood, una banda del interior de Argentina, con una musicalidad muy parecida a la música peruana; también con Piti Fernández, cantante de Las Pastillas del Abuelo, banda que tocó en el Cosquín que se hizo acá; Horcas, de heavy metal… con varios músicos. Además, me cuentan que el rock argentino en Perú es bien recibido, así que era una linda experiencia presentarlo aquí, después de haberlo presentado 25 veces en Argentina, “de Ushuaia a La Quiaca”, como decimos nosotros, que vendría a ser el Tacna y el Tumbes de Argentina, el punto sur y el norte más extremos, ¿a León Gieco lo conocés?

Sí, pero no personalmente.

Bueno, él tiene un disco que se llama De Ushuaia a La Quiaca, que fue grabándolo en vivo en un viaje que hizo en una van, en un micro, por esos casi 5 mil kilómetros de norte a sur. De hecho, estuve en Ushuaia y en La Quiaca. Y así surgió, no fue una decisión comercial para venir a vender el libro, no creo que la gente haga cola para comprarlo. Vine acá a difundir el libro, en una especie de aventura rockera. Igual, se puede comprar por internet, por un costo de envío muy bajo.

¿Cuántas páginas tiene?

Tiene 220, es un libro bastante grandecito. Después lo voy a presentar en marzo, en Colombia, en la Feria del Libro de Bogotá, en donde Argentina es el país invitado, y en Medellín. También está la posibilidad de presentarlo en París y en Madrid.

¿Cómo crees que influyó el rock en la sociedad argentina?

Mucho, porque el rock se ha convertido prácticamente en la música folclórica argentina, es mucho más masivo que el tango, si bien hay muchos grupos de tango que componen piezas nuevas, el tango es una pieza de museo en Argentina, no es una expresión que deje testimonio de la actualidad, quedó muy atado a su tiempo, a la década del 20, del 30, a los arrabales, a los cuchilleros, a las zonas portuarias y prostibularias del sur de La Boca. La cultura popular siempre fue el primer registro de la historia; antes de que vengan los europeos a contarnos de las comunidades indígenas, con sus libros y documentales, las propias comunidades indígenas de Latinoamérica dejaron registros, pintando paredes, con su arte, sus artesanías. El rock, como parte de la cultura popular, es también un registro de la historia, pero la historia oficial que nos cuentan en los colegios y en los libros de historia, desprecia a la cultura popular.

Entonces…

El rock es un registro de esa cultura que no te cuentan, es una contracultura, es una voz muy importante, sobre todo de los jóvenes, se convirtió en una bandera, no te digo revolucionaria, porque hubo otras expresiones musicales mucho más contestatarias y revolucionarias; el folclore, por ejemplo, en la última dictadura argentina hubo muchos músicos que se tuvieron que ir del país, a Jorge Cafrune lo mataron, no fue joda eso. En el rock no, en el rock los músicos se fueron porque no tenían trabajo, no porque eran perseguidos; había canciones censuradas, es verdad, pero no eran tipos a los que los iban a buscar los militares a sacarlos de los pelos de sus casas, como hicieron con escritores, periodistas, profesores. Pero es cierto que el rock fue muy popular y muy masivo, fue una voz importante para aquellos que quisieron buscar información o sentirse representados en una historia que no era la oficial, así es como creo que influyó.

Hubo una unión entre el folclore y el rock también en esa época, con Mercedes Sosa y León Gieco…

Mercedes Sosa tenía una buena relación con Charly García por una cuestión familiar, porque los padres de él eran amigos de Mercedes, y a través de Charly, ella generó relaciones con otros músicos. León Gieco es un tipo que de entrada pivoteó entre el folclore y el rock; él nació en una ciudad del interior que se llama Cañada Rosquín, de la provincia de Santa Fé, un ámbito medio rural, donde el folclore se escuchaba mucho, pero no estaba lejos de Buenos Aires; él fue como el Bob Dylan argentino, un tipo que hizo un rock más acústico, con temas muy sociales, no es que él venía del folclore y va hacia el rock, él se crio entre el rock y el folclore.

Alguna vez vi un documental en el que Pil dijo sentirse decepcionado de los músicos que participaron en un concierto…

Durante la Guerra de Las Malvinas, se llamó “Festival de la Solidaridad Latinoamericana”.

Incluso Gieco reconoció que fue un error haber participado ahí, ¿aún se recuerda ese capítulo entre los rockeros argentinos?

Sí, de hecho es uno de los contactos entre rock y política más polémicos. Está en el libro, y recuerdo que un día antes de venir a Lima, fui a una charla en la Universidad de Buenos Aires con otros tres periodistas más, que era sobre el rock y política, y en un momento salió este tema, y terminamos prácticamente a los gritos, ¡y somos amigos los cuatro!, porque nos apasionamos por el tema, un tema que sigue presente, y generando miradas diferentes, de los que creen que los músicos tuvieron culpa…

¿Y cuál es tu mirada?

Ponemos en contexto: Guerra de Malvinas; el gobierno prohíbe que se difundan por radios y teles canciones en inglés, y esto le da espacio a artistas de habla hispana, y sobre todo a los argentinos, porque se vivió una época de exaltación del nacionalismo muy grande, como en toda época de guerra. En las radios se empieza a pasar mucho eso que ni siquiera se llamaba rock argentino, de hecho, la dictadura le pone el término “rock nacional”. Surge la idea de hacer un festival para que la gente lleve donativos para los soldados en Las islas: ropa, alimentos y cigarrillos. Es polémico porque fue un festival coorganizado con el gobierno militar, y hace un poco de ruido que un músico de rock vaya a un festival legitimando la guerra; es decir, si vos aceptás un festival para enviar donaciones a los soldados, es porque estás aceptando la guerra, no la cuestionás. Hubo dos grupos que se negaron: Los Violadores y Virus. Encima, los donativos nunca llegaron a Las islas, fue un escándalo. Los músicos fueron manipulados, no es que ellos hayan organizado el festival, pero fueron a tocar; después, con el tiempo, ellos dijeron para defenderse que fueron a tocar a favor de la paz y no de la guerra, ¡difícil cantar a favor de la paz en un festival organizado por un gobierno que declara la guerra! Yo me ubico en un lugar intermedio. En esa época, el año 82 -la dictadura fue del 76 al 83-, es cierto que mucha parte de la sociedad no sabía lo que pasaba, con las desapariciones, los secuestros, el terrorismo de Estado, el genocidio… no sabían lo que pasaba, y quizá los músicos no entendían lo que sucedía, y estaban muy aturdidos, había un clima de demasiada exaltación pasional de la guerra, hay que estar en ese momento, es fácil verlo 35 años después. Eso en defensa de los músicos. Y en reclamo de los músicos, bueno, ellos también fueron en su beneficio, porque ese festival se hizo en un lugar muy grande, un lugar que ningún músico por su cuenta podría llenarlo; entonces, para ellos también era un posibilidad inmejorable de tocar para mucha gente y seguir creciendo en su convocatoria.

¿Y les pagaron?

No, creo que fue ad honorem, pero así y todo, tuvieron un beneficio, porque los vio mucha gente, y la Guerra de Malvinas generó que se prohíban las canciones en inglés, con lo cual estos músicos empezaron a sonar en las radios, las discográficas los empezaron a llamar. Es raro porque, al rock argentino, la Guerra de Malvinas le terminó generando beneficios, por eso es muy polémico.

Hablemos de los inicios del rock argentino, en los años sesenta apareció Moris, con su banda Los Beatniks, un músico que tenía canciones con letras sociales.

Sí, más existenciales, Moris pertenece a la primera camada, a los pioneros, los primeros que graban rock en castellano, y propias, porque hubo antecedentes en México: Los Teen Tops era un grupo que cantaba canciones en castellano, pero eran traducciones de canciones de los Beatles y de los Rolling. Había en esa época una cosa más de crítica al sistema, pero muy inocente; ese primer rock se oponía al mundo de los adultos, eran adolescentes, muchachos de clase media que se oponían al sistema, a los padres, a la Policía, a las instituciones, no había un enemigo concreto.

Eran más hippies

Sí, hubo en Argentina una especie de furor hippie, el 20 de setiembre se cumplieron 50 años de un evento en una plaza en donde los hippies porteños se quisieron mostrar públicamente.

¿Fue un concierto?

No, fue una reunión en la Plaza Francia, en el barrio de La Recoleta, una plaza muy grande con puestos de artesanos. Era como muy inocente, pero a la vez muy profundo, porque Moris tiene letras que hablan de la carrera nuclear, y en esa época no existía Twitter ni internet, no era algo a lo que nosotros los latinoamericanos pudiéramos estar atentos, y hoy es un drama, la carrera nuclear y misilística entre Estados Unidos y Corea, la OTAN, Rusia… es algo grave, y nos preguntamos si la Tercera Guerra Mundial vendrá por ese lado, y Moris ya tenía su antena para detectar eso que podría poner en jaque a la humanidad.

En esos años hubo también dictadura militar.

Sí, fue la penúltima dictadura, que fue del 66 al 73, no fue tan violenta como la última, pero sí de mucha persecución a jóvenes, represión en universidades, que antes no pasaba, se perseguía más bien a sectores políticos, a anarquistas, a socialistas…

¿También a los músicos?

Sí, se los censuraba en realidad.

Y luego vino una etapa de gobierno peronista.

Sí, bastante áspera, oscura, muy de derecha, con un Perón muy viejo ya, que vino del exilio y se murió al año, y eso fue terrible porque quedó una especie de anarquía dentro del peronismo y del gobierno. Perón estaba rodeado de mucha gente que lo aconsejaba, tenía una política represiva con los jóvenes. En ese gobierno peronista ya empezaron a ejercitarse prácticas de represión…

Había una Triple A…

Exactamente, la Triple A era la Alianza Anticomunista Argentina, que era un organismo parapolicial, clandestino, pero con instrumentos del Estado. Ahí se empezaron a producir desapariciones, era muy agresivo, listas negras, te diría que ahí se fueron más músicos, durante la Triple A, que en la propia dictadura, fue muy loco eso.

¿Era un gobierno peronista de derecha?

Sí, peronista, pero muy de derecha. El peronismo surge con Perón en Argentina, la base social del peronismo era la clase trabajadora; después Perón fue derrocado, se tiene que ir del país, y está casi 20 años en el exilio, pero seguían habiendo células peronistas, y empiezan a aparecer jóvenes que escuchan hablar de Perón, lo ven como una especie de mito, y el peronismo empieza a sumar a muchos jóvenes estudiantes; entonces, cuando vuelve Perón se encuentra con que, además del movimiento obrero que lo había llevado al poder, aparecieron otros sectores, como estos jóvenes estudiantes, y empieza una discusión de poder entre los jóvenes, que eran como la izquierda del peronismo, y la clase trabajadora, los sindicatos en realidad, la vieja guardia del peronismo, que eran más de derecha, y Perón, mal aconsejado, en vez de tratar de armonizar esos dos espacios, decide quedarse solamente con la derecha, y desprecia a los jóvenes, que eran chicos que habían militado por Perón cuando el peronismo estaba prohibido, que se habían comprometido con la causa.

En la portada del libro está la fotografía de Charly García con Menem, que creo que él le decía “Méndez”.

Le decía “Nemem” en realidad. Muchos dicen que decir la palabra “Menem” trae mala suerte. Entonces le dicen “Méndez”, o “el turco”, porque tiene ascendencia sirio-libanesa, de hecho fue el único presidente musulmán del mundo occidental, a pesar de que para asumir tuvo que renunciar al islam y hacerse católico, porque en ese momento esa Constitución sólo aceptaba a presidentes católicos.

¿Esa superstición empezó en su gobierno o luego?

Fue a fines de su gobierno.

Quizá porque lo asociaban con corrupción y por el mal gobierno…

Sí, claro, porque fue nefasto, los 10 años de Menem fueron terribles para el país, con consecuencias que seguimos pagando.

En esa fotografía están juntos, pero Charly García hablaba mal de él.

Eso fue al principio. Menem fue presidente por dos mandatos consecutivos. En la primera elección, Charly dijo: “Es un tonto el que cree que Nemen, o como sea que se escriba, pueda solucionar algo”. Inclusive amenazó con irse del país si ganaba Menem. Es muy interesante analizar a Charly en esos 10 años porque, Charly, cuando asume Menem, es completamente distinto a cuando se va.

¿Cuándo asumió la presidencia Menem?

En el 89, que era la última época dorada de Charly como solista, una creatividad maravillosa, unos discos hermosos, yo veo esos videos en vivo de esa época, y te digo, de verdad, me dan ganas de llorar, me emociona, porque era un Charly completamente iluminado, en un estado de gracia, el último Charly; después, a los pocos años, empieza Charly en una canaleta tremenda.

¿Canaleta?

Canaleta… es como que… pierde rumbo, empieza a tener problemas con las drogas, la madre empieza a generar acciones judiciales para que Charly sea internado en clínicas. Vos ves las fotos de Charly del 89 al 93, fijate como físicamente se va deteriorando muy aceleradamente. Después Charly se sacó foto con Menem en un momento en que ya no era el Charly que a nosotros nos enamoró. Tiene que ver con eso, con Charly muy mal manejado por su entorno, muy manipulado, lo exponían mucho. Si te fijás en la tapa del libro, en la foto, Menem está riéndose, como disfrutando, y Charly está con la mirada perdida, como que no sabe dónde está, a Charly lo llevaban de acá para allá, el entorno abusaba un poco de él.

¿De qué año es la fotografía?

La fotografía es del 2003, pero el encuentro tan famoso, que es en la Quinta Presidencial, donde Charly y Menem tocan el piano juntos, es en el 99.

La época más alocada de Charly, y la más decadente, según algunos.

Y, sí, la década del noventa fue de muchas internaciones en clínicas, que resultaban medio fraudulentas, lugares que estafaban a los pacientes, encima que lo sometieron a un escándalo público, porque todos los medios estaban con las cámaras a la salida de la clínica.

Gracias a Dios ahora ha sacado un disco, Random, y está más o menos coherente, no como en esa época.

Sí, bueno, tuvo un tratamiento muy grande, y vive bajo los efectos de sedantes todos los días, es otro Charly, no sé si mejor o peor, en todo caso, si él se siente mejor, para mí está bien, porque ya la obra es tan genial que, hay que dejarlo tranquilo, no hay que analizarlo en base a su producción artística, hay que analizarlo en base a si él está bien, si se siente bien, después de tantos años en donde se sintió mal, donde estuvo muy manipulado, donde lo estafaron, donde hubo una cosa rara con la familia, en fin.

Hablemos de la otra leyenda de rock argentino: Luis Alberto Spinetta. Su desempeño en relación con la política, ¿hay algún registro?

Sí, a pesar de que es distante. Hay una canción que se llama Las golondrinas de la Plaza de Mayo, y tiene que ver con que Plaza de Mayo es un lugar muy importante, un lugar cívico, es como la plaza mayor o la plaza de armas de Buenos Aires, en donde está la Casa de Gobierno, y es un lugar en donde las Madres de Plaza de Mayo, que es la organización de las madres de los desaparecidos durante la dictadura, marchaban ahí. Spinetta sacó esta canción en el 76, año en donde comenzó la última dictadura, salió en el disco El jardín de los presentes, de su banda Invisible, y durante unos años se creyó que era una metáfora en relación a las Madres de la Plaza de Mayo, que fue la primera organización que denunció públicamente todos los delitos que cometía la dictadura: las desapariciones, la tortura, los fusilamientos. Después Spinetta dijo que en realidad hablaba de las golondrinas, porque, como en toda plaza, hay aves y la gente les tira pan. Él no tuvo una prédica política, fue un tipo alejado de esa práctica. En el 73, antes de que vuelva Perón, medio como que se acercó a uno de estos grupos que te decía, de jóvenes militantes del peronismo, pero sintió que la política estaba muy violenta, y su sensibilidad iba para otro lado.

Quizá en su disco Artaud, del 73, hay ciertas alegorías o pinceladas que tengan que ver, porque habla de “la sangre alrededor”, y está la canción Cementerio Club

Bueno, a él le pasó algo con Cementerio Club, que lo llevaron detenido una noche a una comisaría, en esa época te metían preso por cualquier cosa, después al otro día te liberaban, si eras joven, tenías el pelo largo, escuchabas rock; y él entró a la celda en donde pasó la noche, y estaba escrita la letra de la canción en la pared, y como que le aterró mucho, porque no sabía si otro joven que había estado en esa celda, y que había escuchado la canción y le gustó, la escribió, o si en realidad la propia Policía escribió la letra para asustarlo. Esa anécdota está en el libro, él la cuenta.

Hablando de otro tema, leí que has escrito acerca del doping en el deporte.

Escribí un artículo en una revista que se llama THC, una revista de investigación de drogas, ya sea consumo, tráfico… Escribí una nota bastante larga antes del mundial del 2010 de Sudáfrica, y tenía que ver con el consumo de marihuana en el fútbol profesional, pero con muchas referencias al doping en el deporte en general.

Hubo un caso hace un par de años, de un argentino…

Hubo muchos casos, y en ese momento la discusión era que, el consumo de drogas está penado para que el deportista no obtenga ventajas a través de drogas, a pesar de que hoy la ciencia va más rápido que las leyes, los laboratorios encuentran nuevas fórmulas que los controles no detectan, para que los atletas vayan más rápido; hoy está claro que en los deportes de alto rendimiento, los atletas consumen estimulantes, esteroides, un montón de cosas…

Para rendir mejor…

Sí, porque un tipo como Usain Bolt está haciendo algo que es antinatural, el cuerpo no está preparado para correr a esa velocidad, es un tipo que claramente consume sustancias.

¿Estás seguro que él utiliza algo exógeno?

Sí, utiliza cosas exógenas, dentro de la ley. Si uno es un poco desconfiado, lo cual, en este mundo, no es difícil, uno tranquilamente puede pensar que los laboratorios pueden generar sustancias que los controles no detectan. La ciencia va más rápido que la ley. Messi no está preparado para correr a esa velocidad; Nadal no está preparado para que sus rodillas frenen permanentemente.

Pero usan sustancias legales…

Hay un gris ahí, yo no te puedo decir: “Sí, usan estas sustancias”, y darte la fórmula, pero lo sospecho, sobre todo si estamos hablando de poder, dinero, espectáculo, público masivo… ¡vamos!, nos sorprendemos de que el FBI  haya descubierto de que en la FIFA había sobornos, ¿necesitamos que el FBI venga a decirnos eso? Cuando hay poder, hay negocios oscuros.

Entonces…

La discusión es esa… se prohíben sustancias para evitar que otro saque ventaja, ahora bien: ¿por qué se prohíben sustancias que son drogas sociales o recreativas que no son para obtener ventaja?, porque hay un apartado que dice que el deportista tiene que ser un ejemplo público; está bien, puede ser un ejemplo público, pero si se fuma un porro en su casa y nadie lo ve, y no hace apología, ¿por qué suspenderlo por dos años quitándole su derecho a trabajar y ensuciando su imagen públicamente?. Por ahí va la nota, yo abrí el debate, entre deportistas, médicos, deportólogos, funcionarios de la Asociación de Fútbol Argentino. También encontré una grieta en los controles, de cómo los controles antidoping se pueden vulnerar, podés poner la orina de otro… hay miles de puntos débiles.

Hablando del fútbol, ustedes  tienen a Maradona que, para mí, es el máximo ídolo del fútbol…

Para mí también.

Y el segundo gol que le mete a los ingleses en el 86, fue celestial.

Y el primero también, porque logra que no le vean la mano, hace un movimiento que parece que cabecea, no fue solamente agarrar con la mano y meterla, hay un arte. Hay un libro que se llama “El Partido”, de un periodista argentino, que está dedicado a ese partido, donde ni siquiera Shilton, el arquero, que es el que más cerca estuvo, no vio cuando Maradona la toca con la mano, fue un movimiento rápido. Y el segundo gol fue fabuloso.

Por el tema de ser Inglaterra.

Claro, había un morbo con la Guerra de Las Malvinas. Eso yo lo cuestiono, ¿qué tienen que ver unos jugadores de Inglaterra y Argentina con una guerra?

Luego vino la tragedia del doping en el 94, que no quedó muy claro.

Sí, a él le encontraron efedrina, y efectivamente, había consumido, creo que unas gotas. La efedrina es un compuesto que lo tienen las gotas que te destapan la nariz, te descongestionan, pero te genera también un montón de beneficios.

Entonces, quedó una duda ahí.

La efedrina te aumenta el pulso cardiaco, tengo entendido, y eso, mezclado con otras cosas, puede generar ventajas.

Puede ser que hayan hecho trampa.

Nunca queda claro, hay muchas teorías, dicen que en verdad le habían encontrado cocaína, y para no exponerlo, hubo un arreglo con la FIFA para que dijeran que fue efedrina. Hay un montón de teorías.

Ahora, el tema de Paolo Guerrero, ¿qué crees que va a pasar?

No tengo claro qué sustancia le encontraron.

Dicen que fue un compuesto de la cocaína, que también está en el mate de coca.

Creo que la última ley de la Asociación Mundial de Antidoping dice que la suspensión por drogas sociales son tres meses, y eso se cuenta desde el partido con…

En el partido en el que le hacen el examen.

Que fue el partido con Colombia, ¿no?

Con Argentina.

Ah, el partido con Argentina, bueno, mejor para Paolo, y para ustedes, y para todos, porque sería bueno que estuviera, Paolo Guerrero se merece un mundial. Creo que eso se negocia, no hay una ley que diga: “Si hiciste esto, te tiene que pasar esto”; como en el fútbol todo se negocia, hay que ver cómo negocia la Federación Peruana para que la suspensión sea baja y pueda llegar al Mundial.

Volviendo al libro, ¿cómo ves la relación del  rock y la política en Argentina?, ¿las bandas contemporáneas están diciendo lo que se necesita decir?

El rock surgió en un contexto de gobiernos antidemocráticos. El rock tiene 50 años, y los primeros 20 prácticamente fueron en gobiernos dictatoriales; después, cuando vuelve la democracia, aparecieron otras herramientas de divulgación y de protesta para la sociedad. Eso por un lado. Por el otro que no hay bandas icónicas y populares como en otra época, vivimos en la posmodernidad, una era líquida, donde las ideologías van perdiendo sentido; entonces, es muy difícil generar un movimiento granítico y monolítico como fue el rock antes. Lo mismo la forma de consumir, antes había discos, vos escuchabas un disco, mirabas la tapa, tratabas de entender el concepto. Hoy escuchás Spotify, Youtube, a veces ni siquiera sabés qué estás escuchando, y eso hace que te involucres menos con la obra y con su fin ideológico. No sé si las nuevas revoluciones van a venir al ritmo del rock, me parece que van por otro lado. Fijate que hay una tendencia casi mundial de gobiernos de derecha que intentan despolitizar a las sociedades, y al hacerlo, le bajan las calorías a la discusión política, hacen creer que la política es algo viejo, del pasado, que no conviene discutir, ese discurso peligroso de “vamos todos juntos”, “unámonos”, “el diálogo y el consenso”… Para mí, la discusión y el diálogo son superenriquecedores, porque ponen en claro de qué lado está cada uno, y de esa discusión pueden surgir ideas que superen la discusión, me parece que la superación está por arriba de la discusión. El rock, en ese contexto, se ve perjudicado, porque un género artístico que sea comprometido, ideológico, difícilmente puede surgir en una sociedad en donde se cree que la política y la ideología están mal. Por eso creo que la próxima revolución no va a venir del lado del rock.

Para terminar, ¿Crees que Charly García es un poquito más popular que Spinetta por tener letras más sociales, como Los Dinosaurios, o Canción de Alicia en el País, una alegoría de la dictadura?

No, no especialmente, creo que tiene que ver con la necesidad de expresarse que tiene cada músico en su momento. Charly, durante la dictadura, se habrá sentido más sensibilizado para contar eso, y Spinetta era un tipo más de surrealismo, de figuras narrativas más abstractas, y muy buenas, al punto que creó un estilo propio donde es muy difícil encontrarle las influencias, a Charly es más fácil tal vez. Creo que tiene que ver con eso; primero, con la interfaz que tiene cada uno para hacer arte en lo que ve, Charly es un poquito más directo, y eso facilita; a lo mejor Spinetta tiene un montón de mensajes políticos que nosotros no estamos capacitados para descubrirlos ni interpretarlos. Como dijo Roberto Pettinato, periodista y saxofonista de Sumo, un grupo de los ochenta muy importante en Argentina: “El rock es político cuando te hace pensar por tu propia cuenta”, y esa frase me la hago propia, porque se ajusta a la mirada que tengo, pienso que el rock es político cuando te hace dudar de las cosas. Cuando vos me decís: “¿Tenés pruebas para decir que Usain Bolt usa sustancias?”, no, no las tengo, pero desde lo más profundo de mi ser estoy convencido de que es así. Los que nos criamos en la década del noventa no vivimos la dictadura, pero vivimos una época muy fea, con un gobierno neoliberal, el achicamiento del Estado, mucha desocupación, se cerraron fábricas, fue muy triste lo que ocurrió, el someterse a lo que decía Estados Unidos; en esa época se había despolitizado a la sociedad, y el rock fue una de las pocas trincheras que tuvimos los jóvenes para cobijarnos en un lugar donde tenías gente, músicos que te abrían la cabeza, que te abrían los ojos, que te “bajaban línea”, y creo que no es ese el rock de hoy.

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Giancarlo Tejeda Written by:

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