“LOS CONTAGIOS SE INCREMENTAN POR EL COMPORTAMIENTO DE LA POBLACIÓN”

Dada la pandemia que vivimos, conversamos con el doctor Manuel Espinoza, past president de la Sociedad Peruana de Enfermedades Infecciosas y Tropicales, infectólogo del Instituto Nacional de Salud y profesor asociado de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. El destacado médico nos brindó datos valiosos acerca del coronavirus y explicó cómo deberíamos comportarnos para sobrellevar y superar esta pesadilla que por momentos parece infinita.

Doctor Espinoza, ¿qué es el coronavirus?

Los virus son microorganismos “sin vida”. El COVID-19, que es la enfermedad, hace referencia al SARS-CoV-2 o Virus del Síndrome Respiratorio Severo 2, cuya aparición data de año 2019, de una familia de virus llamada coronavirus. En el año 2002 apareció el primer coronavirus, llamado SARS, y este virus en el año 2003 produjo varios casos de una enfermedad respiratoria aguda grave con una alta tasa de mortalidad, y que se limitó a algunos países asiáticos y a Norteamérica, y que luego, felizmente, conforme fue pasando de ser humano a ser humano, bajó su virulencia, su capacidad de producir enfermedad grave y muerte, y al final ya no era tan importante desde el punto de vista de la salud pública.

Eso fue el SARS…

Otra variante fue el coronavirus de Medio Oriente (MERS-CoV), que hasta ahora sigue habiendo casos. Son virus mutantes de otros coronavirus de animales, mamíferos en este caso, de murciélago, y recientemente, el año pasado, China hizo referencia de la aparición de otra variante, de otro mutante de coronavirus, que de ser de un animal, un virus zoonótico, se adaptó y pasó a seres humanos, y fue capaz de pasar de ser humano a ser humano, produciendo una gama de enfermedades diversas, donde sabemos que lo más frecuente es la llamada infección asintomática, la mayoría posiblemente de afectados por el SARS-CoV-2 cursen la infección de forma asintomática o con tan bajos síntomas que nunca busquen apoyo médico, pero ellos van a contagiar a otras personas. Se ha visto que la capacidad de transmisión de este virus sobrepasa a la de cualquier otro virus conocido hasta este momento. Se decía que un paciente infectado con SARS-CoV-2 tenía la posibilidad de infectar a tres o cuatro personas, pero ahora vemos que una persona infectada, aun sin enfermar, puede ser capaz de infectar de siete a 12 personas, cada vez es más frecuente esa capacidad de transmisión, en forma geométrica, no en forma lineal.

El virus permanece más tiempo en las superficies.

Exactamente, permanece viable, con capacidad de infectar al ser humano, introducirse en nuestro cuerpo. Tenemos unos receptores que son como una chapa, y el virus tiene la llave, entra en la célula, la cual es una pequeña fábrica de reproducción, emplea nuestras proteínas, nuestra energía, para replicarse por millones. Hay otros receptores en lo vasos sanguíneos. En ese momento se pueden eliminar por las vías respiratorias, por la saliva, al hablar, al cantar, al reír, al gritar, al estornudar o al toser, pero también puede ser eliminado por las heces.

Acerca del origen del virus, ¿viene de un animal o de un laboratorio?

En redes sociales hay información que dice que es un virus creado por el hombre, pero no hay una base formal. En todo caso, ¿qué sabemos de todos los nuevos virus que han venido apareciendo? Se dice que el 75% de estas enfermedades transmisibles emergentes son zoonosis, empezaron en el animal y pasaron al hombre. Se sabe también que el 84% de todas las enfermedades que se conocen primero fueron zoonosis y luego fueron enfermedades propias del hombre, y eso data de hace miles de años.

Entonces, ¿se descarta que haya sido originado en un laboratorio?

En el contexto de estas enfermedades siempre hablamos del potencial uso negativo de algún conocimiento microbiológico, en este caso el uso de bacterias, virus o parásitos empleados para hacer daño a otros seres humanos, y acá hay dos contextos: el bioterrorismo y las llamadas guerras bacteriológicas.

Entonces puede haber sido originado en un laboratorio.

Eso dicen las redes, pero no tenemos una evidencia científica válida para poder afirmarlo.

No se sabe el origen.

Se sabe qué pasó. En la zona de Wuhan, en la provincia de Hubei, en China, donde empezó este problema, hay diversos tipos de murciélagos, y se ha encontrado diversas variantes de coronavirus propias de estas especies de quirópteros, y el SARS-CoV-2 tiene mucha similitud a un coronavirus del murciélago, por lo tanto, posiblemente el inicio fue una mutación espontánea de este virus, que pasó posiblemente a un animal intermediario, no directamente al hombre, y en este animal intermediario, entre los que se ha presentado al pangolín, se ha presentado una variante modificada, más parecida al coronavirus que afecta al ser humano.

Coronavirus visto a través de un microscopio (fotografía: Getty Images)

¿Los animales domésticos pueden transmitir el virus?

Es algo raro, pero podría ocurrir, si alguna persona escupió en el pasto y el perro se revolcó ahí, y uno al acariciarlo puede contaminar sus manos y llevarlas a la cara. Lo usual es que la gente se contamina no por estar con su perro, sino por sus malas prácticas: dar la mano, dar besos en el rostro, y no hacerse higiene de manos ni de cara.

¿Es cierto que el virus flota en el aire?

Cuando uno habla o tose, bota saliva, gotas muy pequeñitas que avanzan una distancia y caen. Cuando yo toso o estornudo, la saliva puede avanzar máximo dos metros, pero además de esas gotas de saliva nosotros también eliminamos unas gotitas muy pequeñitas, aerosoles de saliva, conteniendo también algunas partículas virales. Esas pequeñas partículas de saliva pueden flotar por horas, por un día entero o más tiempo, y en una habitación oscura puede permanecer viable. El virus requiere nutrientes, una buena temperatura, humedad, cosa que no tiene cuando está flotando en el aire, donde sería viable hasta por tres horas y luego será destruido. Por lo tanto, esa forma de transmisión por aerosoles a mucha distancia no se aplica, a excepción de la posibilidad de que uno trabaje en una unidad de cuidados intensivos, en donde los aerosoles son tan abundantes que podrían infectar a cualquier persona que entre a la sala, sobre todo si no entra protegida con los equipos de protección personal.

¿Las mascarillas comunes protegen del contagio?

La mascarilla quirúrgica tiene dos capas: una externa que es fina pero impermeable y otra posterior mucho más gruesa, es la que debe usar cada persona permanentemente para evitar contagiar o contagiarse. La mascarilla N95 está hecha para el trabajo médico, y tienen medidas para cada tipo de cara, para que haga un cierre hermético en el rostro, y no se puede usar barba, y es usada para quienes trabajan en salas en donde tienen internados a varios pacientes. También se puede hacer una mascarilla artesanal con una bolsa de plástico entre dos capas de tela, para que sea impermeable.

¿A qué cree que se debe el incremento de contagios en el Perú?

El gran error es descartar los resultados negativos de los exámenes que se hacen, es un error garrafal, porque la gente se está confiando en un número reducido de pacientes que salieron positivo. Los dos tipos de pruebas: molecular y rápida, pueden dar falsos negativos…

¿Las moleculares también?

También, depende mucho del día en que fue tomada, solamente llega, en promedio, al 50 por ciento (de efectividad), porque usualmente la muestra no tiene la carga necesaria de virus como para que el sistema pueda detectarlo. En Lima la transmisión se da en todas partes. Cualquier persona que tenga al menos dos síntomas, ya se considera una persona enferma, sea cual sea el resultado de laboratorio. Los falsos negativos hacen que la gente baje la guardia. En tiempos de pandemia uno tiene que ubicarse en el peor escenario.

Cuéntenos de los síntomas.

De todos los pacientes que he visto, que son cientos, la mayoría no recuerda haber tenido fiebre. El síntoma más referido por todos es un pequeño fastidio en la garganta, como una cosquillita, en la nariz, dolor de cabeza. También se puede manifestar diarrea. También se pierde el sabor de la comida, pérdida del olfato. Otros dicen que les falta el aire. Hay pacientes que tienen náuseas, vómitos, diarreas y nada más, ningún síntoma respiratorio. Hay pacientes que hacen vasculitis dérmicas. Otros tienen sensación de cansancio y mucho sudor.

Irresponsabilidad de ciudadanos y hacinamiento incrementan los contagios (fotografías: Giancarlo Tejeda)

¿Tiene usted alguna hipótesis del por qué se incrementan tanto los contagios en nuestro país?

Estamos reportando solamente los casos confirmados, y estos representan el 10 por ciento de los casos sintomáticos. Para mí, la verdadera casuística sería cuántos enfermos fueron evaluados, si fueron 120 mil, yo diría que son 120 mil COVID, más posiblemente otros 120 mil que no van a ir porque no sienten nada, ya son 240 mil. Lo que está incrementando el contagio es el comportamiento de la población, la gente va al mercado, compra tres cositas, y se regresa, y sale todos los días. La gente no se cuida. Hay bodegas y mercados con gente que se hacina. Esto va a explotar tremendamente, ya los hospitales se han quedado sin camas.

¿Qué opina de las medidas tomadas por el gobierno?

Con la estrategia de día de hombres y de mujeres se redujo tremendamente la población en las calles. Hay colas largas para entrar en los supermercados, se respeta la distancia, pero dentro es un caos, debería haber un tope. En los conos los mercados deben ser cerrados, son un lugar de alta transmisión por su estructura, yo preferiría tener mercados lineales en las grandes avenidas. La gente no está haciendo caso, se está confiando. En distritos como Surco, San Isidro y La Molina, se les ha dicho que no salgan con vehículos a hacer compras, no hacen caso. La sanción a la gente con mayor poder adquisitivo debe ser más alta, porque son gente culta, gente que tuvo educación, y no cumplen las órdenes porque no les da la gana.

¿Qué haría usted si tuviera poder de decisión?

Mi idea es cortar la transmisión, y la única forma es que la gente respete al menos tres aspectos que se han difundido desde el comienzo. Primero, higiene de manos. Si va a haber mercados en las calles, debe haber lugares donde la gente pueda hacerse higiene de manos con agua y jabón, compradores y vendedores, llevar mascarilla. Segundo, distanciamiento, tanto en mercadillos, bancos o supermercados. Y tercero, considerar que toda persona está infectada del SARS-CoV-2, y que pueda estar contagiando, y que todos usen la mascarilla quirúrgica para evitar que su saliva salga y contamine a otras personas, o contamine objetos, y que los más débiles hagan enfermedad grave y tengan que internarse, y si se ponen graves, muchos de ellos van a morir en una unidad de cuidados intensivos.

Como dijo el ministro de Salud, habrá personas que fallecerán en sus casas y en las calles.

Espero que no pase eso. Se necesita gente con experiencia y entrenamiento adecuado en las unidades de cuidados intensivos. No podemos contentarnos solamente con tener ventiladores, para mí es más importante es el equipo humano, que va a manejar al paciente para evitar que llegue a una unidad de cuidados intensivos.

Entonces, falta personal.

Eso viene de hace muchos años, nuestra condición de hospitales viene de décadas de abandono del sector salud, no se han hecho construcciones, no se ha mejorado el equipamiento, no se ha reforzado el personal.

Los falsos negativos de las pruebas rápidas… ¿son contraproducentes?

Las pruebas rápidas sirven para saber cómo se comportó la epidemia en algunos grupos de población. Yo he usado pruebas de este tipo en pacientes sin molestias, por ejemplo, en un grupo médico, para analizar diferentes aspectos, o policías, para ver qué grupo de ellos está contagiado. Un gran error fue enviar a policías y militares desde Lima a provincias, porque estamos mandando gente posiblemente infectada a lugares con bajo riesgo de transmisión.

¿Y las pruebas moleculares?

Son buenas, tienen su razón de ser en los primeros días de la enfermedad, son mucho mejores si se toman del cuarto al sétimo día de la enfermedad, porque en ese momento podemos encontrar al virus en una cantidad moderada, en la orofaringe o en las fosas nasales, pero dan muchos falsos negativos. Para quien es clínico, aunque la prueba salga negativa, no debe ser descartado, porque quitan la posibilidad de cuidar a más gente.

¿Una tos que dure varias semanas puede ser COVID-19?

Tal vez sea otra enfermedad. El COVID-19 dura entre nueve a 12 días, se autolimita, como cualquier otra infección respiratoria. Generalmente los pacientes enferman dos a tres días y luego mejoran.

Una persona que ya tuvo el COVID-19, ¿se vuelve inmune?

Después del periodo de infección se vuelven inmunes, todos. Hay casos raros en los que el virus no fue eliminado del todo y persistió durante 28 días.

Hospitales peruanos colapsan y pocos acceden a ventilación mecánica (fotografía: Andina)

¿Cómo debemos cambiar nuestro comportamiento para protegernos en el futuro?

Hay dos momentos: antes de COVID-19 y después de COVID-19. Todo va a cambiar, todo tiene que cambiar. La higiene va a ser un pilar importante, jamás debemos bajar la guardia con la higiene de manos, esto va a ser parte de nuestra vida para siempre. El distanciarnos también va a persistir por muchos años, para reducir diversas enfermedades. Usar mascarilla. Quien esté enfermo no debe ir al trabajo por nada. Vamos a tener que usar mascarilla hasta que aparezca la vacuna. El peor lugar para llevar a una persona sana va a ser el hospital, vamos a tener que usar centros médicos mucho más pequeños, ordenados, no hacinados.

¿Hay buenas noticias sobre la vacuna?

Aparentemente Corea del Sur tiene un prototipo, Francia también, y posiblemente para el último trimestre de este año ya esté disponible para difundirla en forma masiva. Una vacuna nueva surge después de muchos años de investigación. Ojalá que esta vacuna tenga la calidad para ser efectiva y la seguridad para no hacer daño, y se pueda disponer de miles de millones de dosis para que toda la población que no ha sido todavía afectada por este virus pueda ser inmunizada, y de repente el próximo año haber declarado el fin de la pandemia.

Y para que la economía vuelva a activarse.

Esto va a hacer que el mundo cambie. Todo este año no va a haber cines, toda una industria posiblemente va a morir, van a desaparecer empleos, el fútbol va a ser con estadios vacíos, no van a haber discotecas. Vamos a tener que adaptarnos a otra forma de vivir. La atención médica va a cambiar, los médicos ya estamos atendiendo a los pacientes por telemedicina.

¿Qué deberían hacer el Ministerio de Salud y el gobierno?

El trabajo contra una epidemia debe ser de todos: del gobernador, de los alcaldes, del Ministerio de Educación, de Transportes, de Defensa, etcétera. También para combatir el dengue, la tuberculosis, todos deben involucrarse, el Presidente, los ministros, es la forma de hacer salud, todos deben poner el hombro para que este problema de salud pública se controle.

Y debería aumentar el presupuesto para el sector Salud.

Sí, estamos demasiado desfasados en relación con otros países, incluyendo los sueldos de los profesionales de la salud. Van a tener que entender que invertir en salud es mucho mejor que no invertir. Parece que quienes dirigían el Ministerio de Economía y Finanzas pensaban que la salud es un gasto, y esto produce la pérdida de muchas vidas y la debacle de la economía de nuestro país.

¿Es posible que aparezcan otros virus incluso peores que este?

Es posible, en cualquier momento va a llegar un microorganismo que va a producir un desastre mundial. Recordemos el año 1918 a 1919, en plena I Guerra Mundial, ¿qué tuvimos?, la muerte de entre 50 a 100 millones de personas en un año, en todo el mundo, cuando no había aviones, no había trenes, no había transporte rápido, casi todo era por barco, con un mutante, un virus de influenza AH1N1, nadie tenía la forma de protegerse, no había defensas. Eso puede ocurrir en cualquier momento, un virus mutante para el cual no haya ningún medicamento y no haya vacuna. El coronavirus nos está entrenando para eso.

¿Puede pasarnos lo que pasó en Italia?

Si la gente no se queda en su casa, la cantidad de infectados sobrepasará nuestra capacidad logística. Si la gente no se cuida va a haber miles y miles de infectados, de ellos un grupo va a tener que internarse por neumonía, y van a ser tantos que no van a alcanzar las camas de los hospitales. De este grupo que requiere cama, algunos van a requerir cuidados intensivos, y van a sobrepasar nuestra capacidad, y vamos a tener que decidir a quién le damos y a quién no le damos, y eso ya está pasando en este momento, en muchos hospitales y clínicas, muchos colegas me han dicho que ya están tomando la decisión de a quién ventilar y a quién no ventilar, si es un anciano con muy pocas posibilidades, frente a un joven, prefieren dárselo al joven, que tiene más posibilidades de salir. Lo que está pasando es que se están muriendo rapidito, en horas, de un día a otro se mueren 10 o más por día.

Es una proyección muy fatalista.

Esto va a pasar si seguimos con un comportamiento irresponsable de parte de la población. Una gente que es muy vulnerable es la gente que vende en los mercados. Por eso hablamos del concepto de inóculos: a más virus, más grave la enfermedad.

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